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Quizás la migración animal más fascinante, es la de la tortuga marina, que regresa a su lugar de nacimiento para poner sus huevos.

¿Sabías que las tortugas marinas nadan instintivamente miles de kilómetros cada año, regresando como adultas exactamente a la misma playa en la que nacieron para aparearse y poner sus propios huevos? Con una brújula interna asombrosamente precisa, se cree que estos enormes reptiles en realidad dependen de los campos magnéticos de la tierra para guiarlos de regreso, intuitivamente, a su lugar de nacimiento original.

Situado frente a las cálidas costas tropicales de Zanzíbar, Isla Mnemba es un paraíso de playa privado para caminar descalzo. Es un oasis de paz y aislamiento, no solo para los huéspedes sino también para las tortugas marinas. Es uno de los dos únicos sitios de anidación protegidos en Zanzíbar para la tortuga marina verde en peligro de extinción.

Una vez que las tortugas alcanzan la madurez sexual, tanto los machos como las hembras navegan de manera experta hasta su lugar de nacimiento para aparearse. Cuando llega el momento de anidar, los machos permanecen en el agua mientras que las hembras, a menudo asistidas por la luz de la luna, emergen solas del océano para poner su preciosa nidada de huevos.

A veces, los huevos se ponen por debajo de la marca de la marea alta, lo que pone todo el nido en riesgo de ser arrastrado por completo una vez que sube la marea. Cuando esto sucede, el equipo de Océanos sin Fronteras (Ocean without borders) tienen que intervenir y reubicar delicadamente los nidos y la preciosa carga en un terreno más alto. Y aunque el GPS incorporado de una tortuga es innato, las tortugas hembras no poseen el instinto maternal de los mamíferos, por lo que los nidos se abandonan de inmediato y las crías se las arreglan solas, desde el nacimiento, sin ninguna ayuda o guía de sus padres.

Aproximadamente de 50 a 60 días después, las diminutas crías (de apenas 5 cm o 2 pulgadas de largo) emergen del nido enérgicamente con la misión de atravesar la playa y meterse en el agua. Aunque sorprendentemente fuertes y ferozmente determinadas, las crías enfrentan una tasa de eclosión del 90%, una tasa de supervivencia estimada del 75% en su viaje al mar y solo un 1% de posibilidades de llegar a la edad adulta. Por lo tanto, no sorprende que las hembras produzcan una cantidad tan alta de huevos.

En una eclosión completamente natural y sin ayuda, entre el 25 y el 30 % de las crías serán eliminadas por depredadores en la playa (pájaros, cangrejos, lagartijas, etc.) incluso antes de que lleguen al océano. Entonces, la próxima vez que te sientas perdido y necesites confiar en tu propio sentido de la orientación, agradece no tener que navegar de regreso a tu lugar de nacimiento exacto sin la ayuda de un mapa, una herramienta de navegación o un dispositivo GPS.

Ante la adversidad desde que nacen, las tortugas marinas llevan una vida admirable y solitaria. Sus instintos son insuperables y su determinación es feroz. Así que aquí hay 10 lecciones de vida de una tortuga marina:

1. Sigue tus instintos
2. Nada con la corriente
3. Viaja a tu propio ritmo
4. Disfruta del tiempo a solas
5. Avanza lento y constante para ganar la carrera
6. No pierdas la esperanza
7. Mantén un caparazón duro
8. Toma un respiro
9. Nunca olvides de dónde vienes
10. Pasa más tiempo en la playa

No olvides que nosotros los humanos, podemos ayudar para que estas pequeñas criaturas valientes puedan continuar escapando del nido y la extinción, y seguir siendo una especie que encantará a nuestros hijos y nietos en las generaciones venideras.

Fuente: Ocean Without Borders

 

 

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Resumen
Lecciones de vida de una tortuga marina
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Lecciones de vida de una tortuga marina
Descripción
Una de las migraciones de animales más fascinante, es la de la tortuga marina, que regresa a su lugar de nacimiento para poner sus huevos. De esa migración descubrimos 10 lecciones de vida.
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Fundación Tourtugas
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